HIJOS TRIUNFADORES

12Feb/102

Hablemos sin television

Mi familia en el rio

Mi familia en el río. (No tenía una sobre los domingo sin tele)

Este tema comenzó como un breve escrito que me serviría de memoria para luego desarrollarlo más detenidamente, pero saben, ahora que lo leo, me gustó así como está.

 Aquí se los entrego tal como lo redacté pensando que eran solo unas breves notas.

 Aquí empieza:

Génesis enciende la TV y yo le recuerdo que los domingos por la noche no vemos televisión.  Que es para conversar.  Se molesta… Intenta poner música.

__¿Qué quieres hacer, le pregunto? __¡Divertirme!  Me responde.

Se molesta aún más, porque la radio no funciona.

Angelica me sirve comida, yo ceno. 

__Quiero hablarte, le digo a Génesis.  Esta molesta.  La dejo estar sola. 

Quince minutos después, hablamos y jugamos a la vez.  Los cuatro: Mamá, Papá, Leo y Génesis. 

Le cuento que Dios es como un maestro que nos deja tareas.

__¿Cuál es la tarea más importante que Dios le dejó a tu papá?  Le pregunto.

__Cuidar de sus hijos.  Me responde.

Hablamos más acerca de esa y otras tareas que Dios le ha dejado a papá.  Y de cómo a veces papá se cansa al hacer las tareas, tal como ella le pasa al hacer las que le deja su maestra.

Ya no estaba molesta.  Habíamos jugado mientras hablábamos.  Habíamos pasado un rato alegre sin televisión.

Madre e hijo

Madre e hijo

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6Feb/100

La agenda personal

Amigos, este es un escrito que inicié hace más de un año y no lo había terminado.  La verdad es que ser padre es complicado y nuestros hijos interrumpen nuestros planes a cada rato… Y precisamente de eso trata este escrito: es bueno que nuestros hijos nos interrumpan. 

Hace un año escribí:

En fechas anteriores les he contado algunas anécdotas de nuestra vida en familia, especialmente de lo que sucede entre nosotros y nuestros hijos.  Hoy quiero cambiar el esquema.   Esta vez quiero empezar no por la anécdota, sin directamente por la enseñanza.  Hoy quiero hablarles de las agendas personales y por qué pueden ser desastrosas para la vida en familia.

Todos tenemos agendas personales.  Y no me refiero un librito donde anotamos todos los compromisos y las cosas que vamos a hacer.  Pero sí se trata de todas las cosas que planeamos hacer en un momento dado, y que podemos llevarlas en la mente o por escrito.  La mayor parte de las veces las llevamos en nuestra memoria. 

Por ejemplo, esta tarde salí de mi trabajo un poco temprano, con la intensión de llegar a casa, cenar y ponerme a escribir. 

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6Dic/092

Nuestro amor no basta

A diez mil pies de altura y unos minutos antes de llegar a Miami decidí que este es un gran momento para escribir un poco.  Los cuatro días anteriores a este los pasé en la isla del Caribe Americano llamada Barbados.  Es un lugar muy lindo y por ende muy turístico.  Aunque sé que mucha gente no lo cree, les aseguro que en mis viajes trabajo duro, incluyendo estos viajes que me hospedo en hoteles cinco estrellas a la orilla del mar.  Mi agenda está siempre llena hasta las cinco o seis de la tarde.  Luego me toca, en muchas ocasiones, reunirme con clientes; mientras que en otras, puedo descansar unas horas para luego continuar por la noche atendiendo correos electrónicos. 

Bueno, aquí termina la parte sobre mí, y empieza la parte sobre nosotros, los padres de familia del siglo XXI.

Mientras esperábamos por una reunión en la isla de Barbados, miré en una pared un cuadro que trajo a mi memoria una maravillosa enseñanza que escuché hace tiempo.  El cuadro se trata de una foto con un gran fondo negro y sólo dos objetos en él.  El primero, un capullo de oruga, y el segundo, una linda mariposa a punto de salir volando.

La familia se cuida

La familia se cuida

A simple vista parece que la mariposa decidió tomarse un descanso posándose sobre ese capullo.  Parecen dos elementos salidos de mundos totalmente diferentes.  La mariposa con sus brillantes alas, venida de un mundo de libertad donde se puede ir a cualquier lado, sin pedir permiso a nadie.  El capullo, por su parte, salido de un mundo de represiones donde aparentemente nada de lo que está dentro de él puede salir.  Pero tampoco nada puede entrar.  Es un mundo de soledad, pero también de sacrificios e incomodidad.

Sin embargo, ambos son parte de una misma novela.  La historia de una vida que debe pasar momentos muy difíciles, para alcanzar la libertad de volar libre con sus propias alas. 

Pero la siguiente historia no termina en libertad. 

Un niño vio una oruga que estaba aferrada a una parte del techo de las afueras de la casa.  La curiosidad lo llevó a observarla unos minutos cada día y se dio de cuenta que poco a poco la oruga se iba cubriendo de un capullo.  Entonces fue donde su padre a preguntarle qué estaba pasando con aquella oruga.  El padre le explicó que esta estaba pasando por una transformación para convertirse en mariposa.  El niño quedó tan fascinado con esta historia que en adelante pasaba dos o tres veces al día a mirar aquel capullo tratando de capturar el momento en que la mariposa se liberara.

Pasaron varios días y el niño comenzó a desesperarse porque la mariposa no salía.  Entonces fue donde su padre y le preguntó por qué la mariposa aún no salía.  Su padre le dijo: debes tener paciencia hijo mío, debemos respetar el tiempo que la vida necesita al abrirse paso.

El niño intentó calmar su impaciencia y por unos días no hizo más que observar, hasta que una mañana, notó que el capullo tenía una pequeña abertura por la que se asomaba una pequeña formación de color más o menos brillante.  Ya va a salir la mariposa pensó.  Y se quedó parado sin despegar la mirada del capullo.  Pero los minutos pasaron y el capullo solo se abría unos cuantos milímetros.  El estaba seguro que la mariposa no podría salir por allí.

Entonces se le ocurrió una gran idea.  Y procedió con mucho cuidado a abrir el capullo para ayudar a la pequeña mariposa a salir.  Los hizo con sumo cuidado para no dañar sus alas hasta que el capullo quedo totalmente abierto.  Luego observó la mariposa, aún rodeada de una sustancia blanquecina, moverse un poco pero sin poder extender las alas.  La mariposa hizo un par de movimientos y luego permaneció quieta… 

Nunca más volvió a moverse. 

Aquel proceso, tal vez doloroso, por el que la nueva mariposa debía atravesar lentamente la pequeña abertura del capullo para abrirse paso a la libertad, había sido interrumpido.  Con muy buenas intenciones de parte del niño, pero interrumpido al fin.

La mariposa murió…

El amor y las buenas intenciones no son suficientes, se necesita paciencia y conocimiento.  Necesitamos conocer los procesos por los que nuestros hijos han de pasar para poder convertirse en hombres y mujeres de bien.

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28Nov/093

La Familia (Cuento)

Por: Génesis González Lezcano

Genesis - 7 años - Autora del cuento "La Familia"

Genesis - 7 años - Autora del cuento "La Familia"

Una vez existía una familia muy alegre que vivía en el campo.  La mamá se llamaba Angélica, el papá se llamaba Leonardo, la hija se llamaba Génesis y el hijo se llamaba Leo.

En la familia eran cuatro, y todos eran muy juguetones.  Todos se sabían vestir, bañar, cambiarse y comer muy bien.  Un día el papá fue a comprar galletas para Génesis, ya que ella estaba en la escuela y necesitaba una merienda.  Ella estaba en quinto grado y el hermano en segundo.

Un día de la nada, nombraron a Angélica una reina, y a Génesis una princesa.  También nombraron a Leonardo rey y a Leo príncipe.  Un día fueron a un baile espectacular donde Leo y Génesis bailaron y Leonardo y Angélica también.  Y fueron felices por el resto de sus vidas.

Comentario:  Por Leonardo González.

Amigos, este cuento lo escribió Genesis hace unos minutos, como ella explica, mientras yo salía a comprar unas galletas.  Lo escribió en una hoja y me lo leyó muy emocianada, cuando regresé.  Así es que decidí compartirlo, para de una sencilla manera, publicar su primera obra.  Fue su idea, su primer cuento.   (Firma:  Un papá feliz :)

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15Nov/091

Veintiseis anios de carrera

Hola amigos.  Después de un periodo de ausencia, me alegra mucho estar de regreso con ustedes.  En esta ocasión he decidido que escribiré sobre cualquier tema que esté relacionado con ser padres, aunque no exista a simple vista una enseñanza.  Tal vez sí, tal vez no.  Tal vez sólo sea una historia sin una razón aparente,  una historia para contar algo que viví.  Sé que ustedes encontrarán algo que aprender.  Porque “padres aprendices, hijos triunfadores”.

Bandera de Trinidad y Tobago enarbolada en Puerto España

Bandera de Trinidad y Tobago enarbolada en Puerto España

Por razones de trabajo, hace un mes me toca viajar a diferentes países en Centroamérica y el Caribe y quiero contarles historias sobre padres normales y héroes sobrenaturales de cada país que visito.  La historia de hoy viene de Trinidad y Tobago.

Imtaz Baksh se llama mi nuevo amigo, uno de los varios conductores de taxis que me transportó durante mis días de trabajo en la isla de Trinidad.  No le pregunté su edad, pero tal vez tenga unos 48 años.

Si una persona quiere trabajar en la compañía donde usted trabaja, qué tiene que hacer. Me preguntó unos segundos después de que le dije para quien yo trabajo.  Tiene que aplicar y mudarse a vivir a mi país, le dije.

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